El reflejo

Iba andando por el interior del museo sin apenas mirar los cuadros, absorta en mis preocupaciones, cuando al pasar por delante de uno de ellos oí una voz. Sorprendida, movida como por un resorte, giré la cabeza y me encontré con un cuadro del rostro de una mujer. La sorpresa se convirtió en asombro cuando la escuché decir:

El reflejo

Portrait de femme. Jacques Emille Blanche (1861-1942).

Me han encerrado en un marco rectangular y me han atado a una pared. A mí, que detesto las mentes cuadriculadas, los límites y la falta de espacio vital. Desde aquí sueño con la libertad; se refleja en mis pupilas, que se han acostumbrado a observar con calma a todo el que me mira.

En un principio me rebelé por no poder volar, pero poco a poco descubrí otro vuelo; el del camino incierto hacia el interior de mí misma. Reconocí que el silencio y la soledad que me impusieron podían ser mis aliados; con ellos de la mano comencé ese viaje, en principio oscuro, a veces aterrador, de mirar hacia dentro; pero cuando no intentaba escapar, ni rebelarme, ni protestar… podía percibir relámpagos de luz, los cuales iluminaban las tinieblas mostrando un sendero. Sendero que con decisión decidí recorrer. Lentamente se fue haciendo más ancho y luminoso.

Comencé a hacerme amiga de los rincones oscuros cuando “por casualidad” los veía; entonces, aunque en un principio no me gustaba el paisaje, agradecía esos pequeños flases y la estancia se llenaba de luz. Así, paso a paso, en mi rostro níveo, se fue dibujando una delicada sonrisa.

 

No sé el tiempo que pasé en aquella sala delante del cuadro. Cuando anunciaron por megafonía la hora de cierre del museo, me dirigí lentamente hacia la puerta de salida, y en el gran espejo antiguo de marco barroco, al girar mi cuello, vi reflejada en mi cara la misma sonrisa.

 

La imagen de una mujer atrapada en un cuadro puede ser el reflejo de cualquier ser humano que se sienta atrapado en las circunstancias de su vida.

 

“A medida que comienzas a andar fuera del camino, el camino aparece”. Rumi

 

Pilar García

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